El Manifiesto de la Transformación : Morir para Nacer
Por Lucie | Manapranati
I. La Alquimia del Caos
Evolucionar duele. No es un camino lineal de luces y flores; es un proceso que implica sufrimiento, pérdida y cambios profundos. Para transformarte, primero debes permitir que muera tu identidad preestablecida, esa máscara que el mundo te obligó a usar.
Entendí que a veces atraemos exactamente lo que no queremos, solo para tener la claridad absoluta de entender lo que sí queremos. Agradezco hoy a todas las personas que no estuvieron a la altura y todas las veces que me sentí sola, porque en ese vacío tuve que aprender a sostenerme a mí misma. Gracias a ese aislamiento, descubrí una fuerza que no es de este mundo.
II. La Caída de la Wonder Woman
Ser madre me dio el regalo más grande: la posibilidad de abrazar mi vulnerabilidad. Aprendí que está bien no ser siempre una "Wonder Woman". Está bien rendirse.
Hoy me abrazo en mis dudas con la misma ternura con la que abrazo a mi hija. Le digo a mi niña interior lo que ella necesita escuchar: “Está bien, lo hiciste lo mejor que pudiste y fue más que suficiente”. Más allá de nuestro proceso existencial, existe un orden universal con sus propias reglas; aprender a rendirse ante ese orden es recuperar nuestra verdadera soberanía.
III. El Espejo de la Diosa
He integrado que las relaciones son el espejo de lo que llevamos dentro. Si queremos rodearnos de personas que nos amen infinito y nos vean como la Diosa que somos, el trabajo empieza en el centro de nuestro propio pecho.
Cuidarnos y amarnos hasta rebosar no es egoísmo, es ingeniería magnética. Cuando una mujer se empodera, no le quita brillo a la de al lado. Al contrario: cuando le digo a otra mujer que es preciosa sin temer su presencia brillante, me vuelvo indestructible. Cuando recuerdo a otra Mujer el poder que veo y habita en ella, mi poder se vuelve infinito.
Con todo mi Amor y mi cariño,
Lucie Manapranati